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Las mujeres deben ocupar los espacios tecnológicos y participar activamente en la escritura de las futuras líneas de la historia para garantizar que el diseño de la nueva sociedad sea más justo y humano.
Por: eSTEAMadas
El sesgo de género afecta a la inteligencia artificial principalmente a través de la reproducción de estereotipos sociales existentes y la falta de diversidad en los equipos que desarrollan esta tecnología.
La experta española en Inteligencia Artificial, Alicia Asín (CEO de Libelium) nos explica un ejemplo de invisibilización de la mujer desde el campo de la IA, con un ejemplo concreto que le ocurrió a una trabajadora de la empresa, cuando un corrector gramatical potenciado por IA sugirió cambiar el término “la CEO” por “el CEO” al referirse a Asín, demostrando cómo la tecnología puede perpetuar prejuicios de manera burda.
Y es que la inteligencia artificial no es neutral, ya que se nutre de datos que reflejan el mundo actual, el cual arrastra una “mochila” de siglos de creencias y vivencias sesgadas. Esto provoca que los estereotipos se codifiquen dentro de los algoritmos, haciendo que sea muy costoso cambiarlos, de forma similar a como ocurre en la sociedad
Asín reclama que hay una falta de arquitectas de IA, con lo que las inteligencias artificiales son más masculinas, porque son mayoritaria o exclusivamente hombres quienes las desarrollan, entrenan y diseñan. La falta de mujeres en estas áreas impide que la tecnología sea equitativa para todos.

Esto es una amenaza directa a la justicia social. Alicia Asín señala que, en la era de la IA, la brecha de género ya no es solo una cuestión salarial, sino un problema de justicia social a todos los niveles: Dado que la tecnología está rediseñando por completo la sociedad actual, si las mujeres no participan en su desarrollo, esta será modelada sin su visión.
